Entrevista con Jose Antonio Fuentes Rivera, director de “Azul Kieslowski”

Entrevista con Jose Antonio Fuentes Rivera, director de “Azul Kieslowski”
27/02/2018 M. Paz Lopez

Jose Antonio Fuentes Rivera es el director de uno de los espectáculos que conformará el Ciclo “Ni una menos” en Centro TNT. “Azul Kieslowski” es su nueva creación y en ella narra la historia de las mujeres que trabajaron en la industria de las conservas durante la década de los 70/80. Historias de superación y de lucha con rostros, nombres y apellidos.

Además, Jose Antonio Fuentes Rivera forma parte de la compañía Sabotaje Teatro, nacida en el año 2015. Su equipo y él realizan una dramaturgia documental que combina teatro, periodismo, danza integrada y artes performativas y visuales, dando lugar a creaciones mágicas e innovadoras.

• ¿Cómo llegó hasta la historia de las trabajadoras de las fábricas de conservas?

En la entrada a Molina de Segura (Murcia), el pueblo donde nací y he vivido durante gran parte de mi vida, puede leerse “cuna de la conserva vegetal”. Es un pueblo industrial que en su momento tuvo grandes fábricas de conservas y generó mucho empleo fundamentalmente a mujeres, algunas emigradas de zonas rurales. Hoy queda una fábrica y las ruinas en forma de muros llenos de graffitis y chimeneas abandonadas. Este paisaje y la vivencia de la vida en la fábrica ha estado muy presente en mi vida por motivos familiares. Mi madre, mi tía y mi padre, sin ir más lejos, han trabajado en la industria conservera durante décadas y yo también pasé un año en una fábrica de operario lo que te da una perspectiva artística diferente.

• ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar mano a mano con estas mujeres que han dedicado su vida a la lucha por sus derechos laborales y sociales?

Uno de los lenguajes escénicos con los que trabajamos es el teatro documento. Hemos visitado fábricas de conservas y también fuimos a las ruinas de otras fábricas con las cinco mujeres que participan en “Azul”. Allí nos hablaron de sus recuerdos, bailamos, nos reímos y grabamos un material que utilizamos en la obra. Son mujeres que algunas sobrepasan los 70 años motivo por el cual no realizamos un trabajo escénico con ellas más en profundidad. Cada vez que pueden nos acompañan y participan en el inicio y final de la obra. Pura, que vino de Jaén a trabajar junto a sus cuatro hijas con 38 años, pasó años llorando todas las mañanas antes de ir a la fábrica. A sus 82 años tiene un sentido del humor y unas ganas de vivir increíbles. María nos habló de la lucha obrera protagonizada por las mujeres cuando el sector entró en crisis incluso sin el apoyo, en ocasiones, de los grandes sindicatos. No tenían miedo, como ella misma dice, era su pan y su puesto de trabajo, ¿qué podían hacer?. Cuando la frustración o el desánimo me aborda pienso en ellas y lo que quiera que sea hoy día el teatro cobra sentido.

“Azul Kieslowski”

• ¿Por qué “Azul Kieslowski”? ¿Qué significa este nombre y qué sentido le da a su mensaje?

Es un nombre que genera cierta confusión al finalizar la obra, algo con lo que obviamente contábamos. El azul por un lado está asociado al color de las personas en el interior de las fábricas. Durante buena parte de mi vida he comido con mi padre vestido con pantalón y camisa azul y un cierto olor a metal y grasa. Ha pasado más de cuarenta años trabajando en una empresa de envases metálicos destinados a la conserva vegetal. Por otro lado el azul también es un símbolo de la libertad que Elisa encarna tejiendo una bufanda. También aparecen el blanco y el rojo en un guiño a los ideales revolucionarios franceses: Libertad, igualdad y fraternidad… que más parece un anuncio de Benetton que un ideario político y, sin embargo, ahí está todo esperándonos.

El cineasta Kieslowski ha sido y es un referente artístico. Antes de ser conocido por su trilogía francesa o el Decálogo, realizó varios documentales entorno al mundo fabril en la Polonia de los 60 y 70 del pasado siglo. En una entrevista confesó que dejó de hacer documentales porque al poner la cámara delante de la gente se transformaba en algo distinto a lo que él había visto o sentido. Motivo por el cual empezó a interesarse por la ficción, paradójicamente, como forma de acercamiento al alma de una realidad escurridiza. En mi caso, necesito de una cierta dosis de poesía y perspectiva existencialista con la que abordar un proceso creativo de una realidad tan dura como la vida en la fábricas. Y además arrancamos con dos preguntas que él mismo se hace y bien podrían resumir la pieza: ¿quién soy? y ¿qué deseo?.

Actualmente la causa feminista ha cobrado fuerza y son muchas las mujeres que tratan de derrotar al patriarcado ¿Qué quiere transmitirles con su obra?

El feminismo que más me interesa es el que incorpora en su lucha contra el patriarcado un cuestionamiento del sistema capitalista y abre la puerta a modelos de convivencia basados en el respeto y apoyo mutuo por rara o diferente que puedes ser.

En “Azul Kieslowski” siento que las manos de las trabajadoras en las fábricas de conservas que se mueven sin cesar seleccionando la fruta se entrelazan con las manos de otros hombres y mujeres obreros de hace milenios y con las nuestras propias. Son las mismas manos, en ellas nos reconocemos y, en cierta forma, nos convocan a encontrar nuestra propia voz.

• ¿Es este su granito de arena a la lucha contra la desigualdad?

Ojalá el teatro tuviese este poder de transformación. Vivimos en un país donde hay raperos con sentencias firmes de cárcel por las letras de sus canciones. O dónde la situación de neoesclavitud de muchos inmigrantes trabajando en el campo, en los mataderos o el cuidado de nuestros hijos, con los suyos creciendo a miles de kilómetros, está normalizado. No sé cómo se lucha contra la desigualdad, sea del tipo que sea, desde un escenario donde acude gente con una cierta sensibilidad o interés por la cultura pero si sé que hasta donde alcanzan tus manos puedes ayudar y ser coherente con lo que haces, con lo que comes y a qué dedicas tu tiempo y dinero, si es que te sobra algo a final de mes.

• ¿Piensa que se están logrando avances y consiguiendo objetivos en esta lucha contra el machismo y la desigualdad?

Si miras las fotos de las juntas directivas o de accionistas de las grandes corporaciones empresariales, fundaciones, bancos, cofradías, sindicatos incluso partidos políticos son mayoritariamente hombres. Es una foto desoladora que huele a Axe. A todos ellos les diría que menos política y más cuidados. Ahora tengo un hijo de 5 meses y dedico buena parte del día a su cuidado. Es duro y hermoso a la vez. No puedo dejar de pensar en todas las madres y abuelas que tradicionalmente se han ocupado de esta tarea. O que buena parte del movimiento animalista o humanitario lo realicen mujeres mientras que la dirección de muchas grandes ONGs están en manos de hombres.

Mientras sigan existiendo asesinatos machistas y no se trate como un asunto de estado con la misma intensidad que en su momento el terrorismo de ETA o ahora el conflicto catalán no sé si hablaría de avance. Aún así, si fuese mujer preferiría esta España a la de hace 50 años.

• ¿Qué respuesta espera del público?

La propuesta escénica es arriesgada ya que no hay un tratamiento convencional del teatro documento. Cómo la recibe cada espectador en la intimidad de su butaca es un misterio y eso me gusta.

• Centrándonos más en los aspectos técnicos y estéticos de su obra ¿Por qué decidió combinar la actuación con la danza? ¿Cree que le será más fácil o directo transmitir su mensaje con esta disciplina?

Me es muy difícil poner barreras al teatro hoy día. Puedes optar por determinados lenguajes y estrategias estéticas pero no separaría la danza del teatro ni viceversa. En nuestro caso, el trabajo con Isabel Marín, una mujer que nació con parálisis cerebral y tiene una diversidad funcional importante ha sido todo un aprendizaje artístico y vital. Isa lleva más de diez años practicando danza integrada y la primera vez que habló sobre un escenario fue en “Azul Kieslowski”. Nos interesaba mucho cómo integrar su diversidad en el conjunto de la obra y poner en valor su vitalidad y su capacidad de superación y ayuda a los demás. Junto a mi padre es la persona que conozco con mayor fortaleza mental.

• ¿Todas las obras de Sabotaje Teatro contienen ese tinte feminista y reivindicativo presente en “Azul Kieslowski”?

Sabotaje Teatro nació con una clara vocación de mostrar realidades invisibles que nunca saldrán en los titulares de los medios de comunicación y, sin embargo, afectan a la vida de millones de personas en nuestro país.

El colectivo ha crecido con la incorporación de nuevas personas y actualmente estamos trabajando en una nueva propuesta escénica con residencia en el Centro Párraga. Un nuevo proyecto que aborda la extranjería como fenómeno político y personal. Nosotros, desarraigados y desencantados en nuestro propio país, frente o junto al extranjero emigrado que trabaja en el campo de Cartagena recogiendo lechugas ecológicas destinadas al consumidor inglés o alemán en una situación de neoesclavitud. Nos gustaría ir un paso más allá y que la presentación escénica incorpore elementos de desobediencia civil y apoyo a personas que viven literalmente encerradas en España por no tener papeles a pesar de estar trabajando aquí más de diez años.

• Para terminar, ¿sería capaz de definir “Azul Kieslowski” con tan solo una frase?

Pura, Carmen, Cristina, María, Teresa… cualquiera de ellas y tantas otras mujeres trabajadoras, cuidadoras y luchadoras son “Azul Kieslowski”.